A lo largo del tiempo, el metal ha sido uno de los elementos principales en la expresión del arte y la arquitectura. Los siete autores de esta exposición analizan a través del objetivo de su cámara la presencia del lenguaje matemático subyacente en cada una de las caprichosas formas en las que convivimos con las estructuras metálicas, desde su presencia en la naturaleza a su elaboración más sofisticada.
Sorprenden las diferentes texturas metálicas y las composiciones donde la geometría es el alma y la fuerza el metal. En algunas de las texturas, la belleza viene dada por el paso del tiempo que, en muchas ocasiones, convierte líneas sencillas en fractales, casi encajes, con una gama increíble de colores surgidos de las reacciones químicas con el medio ambiente.
De la sensación de dureza y solidez, pasamos a sentir una belleza frágil y etérea, de la sensación de eternidad, a constatar el deterioro forjado por el tiempo. Como dice Joyce Carol Oates:
“La belleza no existe, es cuestión de perspectiva y subjetividad. Aun así, la belleza proporciona consuelo”.
Nada mejor en estos tiempos que disfrutar y hacer disfrutar descubriendo dos mundos de belleza que se solapan en esta exposición, el de los metales y el de las Matemáticas.









